martes, 7 de mayo de 2013

La guerra vista por un niño

Cuando yo tenía seis años vivía en Santa Clara. La dictadura de Fidel Castro le cambió el nombre a Villa Clara, por si acaso quieren ver dónde queda en el mapa. En esa época teníamos una guerra civil, y alrededor de  las navidades la guerra se acercaba a la ciudad. Yo voy a escribir la historia como  la recuerdo. No sé si lo que uno lee en libros o en la internet  es la verdad, y además  esta batalla no es tan famosa.
 
 
Recuerdo perfectamente el primer día. Las  clases habían terminado. Esa mañana mi mama me despertó, y con la cara muy seria me dijo que no podía salir a jugar con mis amigos.
Yo recuerdo esta conversación muy bien, porque su comentario tuvo un impacto enorme. Cuando un niño de  seis años  oye que no puede salir a jugar por la mañana, durante las vacaciones, cuando no está lloviendo, piensa que lo están castigando. Yo me rastrillaba la memoria tratando de imaginarme qué diablos había hecho para que me castigaran de esa manera, y no se me ocurría nada. Era una pesadilla, y empecé a llorar y gritar que yo era inocente y que buscaran a otro, que yo no era culpable y como me podían hacer esto.
Mi mama me respondió que había hecho nada malo, que había una guerra, y que pronto iban a haber soldados peleando en la ciudad. Me dijo que tenía que ir a desayunar y vestirme bien, porque ella no sabía cuánto tiempo tendríamos electricidad y agua.
No recuerdo el almuerzo, ni los primeros disparos. Ni tan siquiera recuerdo cuando cortaron la luz y el agua. Mi primera memoria después de esa conversación es estar en las escaleras del edificio sentado con otros niños, y oír gente gritando “ahí viene el tanque”. Nos hicieron subir las escaleras hasta el último piso, y cuando llegamos arriba nos sentaron en la escalera otra vez. Entonces otro adulto gritó” “ahí vienen los aviones” y nos dijo que corriéramos hacia los pisos inferiores. Cuando estábamos bajando el mismo adulto que había gritado que subiéramos nos gritó otra vez, insistió que venía el tanque…lo último que recuerdo estaba subiendo escaleras de dos en dos preguntándome si era posible que nos disparara un tanque y un avión al mismo tiempo.
Después estaba en la sala de nuestro piso, y se oían estruendos, creo que eran bombas cayendo. Y un ruido infernal (mas tarde aprendí que el ruido venia de una ametralladora que los rebeldes habían montado en la azotea). Yo estaba aterrorizado y sentía como si el maldito avión me fuera a meter una bala en la frente. Traté de meterme debajo del sofá. Era uno de esos que tienen muelles y un fondo de tela bastante transparente. De alguna manera rompí la tela, y me colé dentro del sofá entre los muelles. Esta parte no lo recuerdo bien, pero sí recuerdo a mi mama sacándome del sofá, y gritando que me había cortado la espalda.
No sé cuánto tiempo pasó, pero a mi mama se le ocurrió que tenía que darme un baño. Como no teníamos agua agarró un poco en una cubeta pequeña, me metió en la bañadera, y me enjabonó. Y en ese momento cuando me frotaba con una esponja, alguien grito que ahí venia el avión. Mi mama me empujó afuera, cubierto de jabón, y lo recuerdo muy bien porque estaba en la escalera desnudo y los otros niños me miraban y se reían de mí. A mí no me pareció muy cómico y para colmo tenía una picazón del diablo porque el jabón se secó y tenía una costra blancuzca sobre la piel. Fue jodidísimo.
Más tarde, creo que esa noche, un rebelde vino a sentarse con nosotros. No sé por qué, pero todos los niños estábamos en una sala, y había una vela encendida. El hombre nos enseñó su fusil. Él lo llamaba un San Cristóbal. No tengo la menor idea de qué diablos era en realidad. Nos explicó que se trababan mucho, y que él quería encontrarse a un soldado muerto con un Garand, que el creía era un rifle mucho mejor. Él nos enseñó a desarmarlo, limpiarlo, y armarlo otra vez. No sé si sobrevivió. Creo que sí, porque yo solamente puede ver un rebelde muerto y no era él.
Ese muerto me impresionó muchísimo porque lo vi morirse en frente mío. El señor estaba en la azotea disparándoles a los soldados del gobierno y le dieron un tiro de vuelta en el brazo. Yo estaba como siempre sentado en la escalera, cuando había tiroteos o venían los aviones a bombardear nos metían ahi.  De pronto vi sangre corriendo por la misma, y un par de rebeldes bajando a otro que estaba herido: era el brazo derecho, y lo tenía hecho trizas. No entiendo que le pasó, porque lo dejaron en el piso al lado mío mientras buscaban a alguien y ese hombre se murió mirándome. Yo ni tan siquiera sabía que estaba muerto, lo supe cuando llegó mi mamá y se puso a gritar y darle golpes al muerto. Después llamó a los rebeldes que lo habían bajado de la azotea. No  me recuerdo lo que les dijo, pero estaba bravísima.
 
Tengo otro recuerdo bien grabado. Mi madre  decidió que teníamos que ir a buscar agua en la cisterna de una casa que estaba cerca y que habían derrumbado. Ahora que soy más viejo pienso que a esa casa le habían metido una bala de tanque, porque se había caído pero no había un hueco como ocurría cuando caía una bomba de un avión. Salimos con unos baldes, cruzamos la calle, y estábamos entre los escombros buscando la tapa de la cisterna cuando de pronto vi un destello en el cielo. Era un caza. En esa época utilizaban aviones llamados P51 y cosas por el estilo. Esos eran de la Segunda Guerra Mundial, y el ejército de Batista los utilizaba para ametrallar la ciudad y bombardear con bombas pequeñas. También tenían otro que era mucho más temible, era un bombardero mediano llamado B26. Ese avión descargaba bombas mucho peores, cuando caían volaban una manzana entera. Menos mal que no venían mucho porque Santa Clara no era muy grande y si hubiesen volado todo el tiempo nos hubieran hecho una ruina como Guernica o algo parecido.
Mi mamá y yo vimos el avión al mismo tiempo. Ella me gritó “Corre!” y se largó corriendo hacia la puerta del edificio. Yo pienso ahora  que ella creía que yo estaba detrás de ella, pero yo había corrido en la dirección opuesta, hacia una pared que no había caído. Yo había visto como el avión venia en picada, y me pareció que si disparaba yo iba a estar bien detrás de esa pared, que era de bloques de cemento. Mi mamá llegó a la puerta del edificio, giró y empezó a gritar horrorizada cuando vio que yo no estaba con ella y estaba agachado a unos 40-50 metros. Entonces mi abuelo abrió el portón del edificio, la agarró y la metió en el edificio gritando. Y cerró  el portón.
Al ver todo esto yo decidí que no iba a quedarme solo y salí corriendo. Atravesé los escombros, crucé la calle, y le di golpes a la puerta gritando que abrieran. Estaba en eso cuando sentí algo pasar por mi nariz, y un pedazo de cemento saltó de la pared al lado mío. Parece ser que un franco tirador había decidido dispararme. No sé que estaba pensando ese degenerado, porque aunque yo era grande, solamente tenía seis años. Y ese disparo vino de una dirección rara, tiene que haber bajado por la calle que iba hacia el hospital. Yo no sé quién diablos fue, o estaba nervioso o era un psicópata.
Cuando me di cuenta que me estaban disparando me oriné en los pantalones. Yo seguía golpeando el portón pero en ese momento me preocupaba muchísimo que me vieran así, con los pantalones mojados. Y aparte de eso no teníamos agua, e iba apestar a orine. Eventualmente mi abuelo abrió el portón y me sacó de la calle. Supongo que consiguieron agua y me lavaron, porque no recuerdo a nadie riéndose de mí por estar meado.
Más tarde estaba en la cocina y la ametralladora comenzó a disparar arriba en la azotea. Vi como un pedazo del cielo raso cayó, creo que las vibraciones de la ametralladora era tan fuertes que estremecían todo. No creo que fue la bomba. Esa bomba fue un golpe de suerte, porque el bombardero de Batista la dejó caer sobre el juzgado que estaba lleno de soldados batistianos, como a dos cuadras. Y cuando los soldados que quedaban ahí se dieron cuenta que su propia gente los estaba bombardeando, se rindieron.  Creo que eso pasó el 31 de diciembre de 1958.
El día siguiente nos dejaron salir a jugar. Lo más divertido era buscar casquillos en los escombros. Mientras más grande mejor, por supuesto. Pronto teníamos un mercado de balas y casquillos, cascos, metralla, todo lo que uno se encuentra después de una batalla.
Yo estaba sentado en un muro en frente de la casa de un amigo cambiando casquillos cuando de pronto oí un disparo. Un niño que vivía en la casa de en  frente había encontrado una automática calibre 45, y le había metido un tiro por la boca a su primo. Yo no era muy amigo de ese muchacho porque no íbamos a la misma escuela, pero lo conocía del barrio. Vi a su abuela corriendo por el jardín gritando “mi niño, mataron a mi niño”. Y después vi a una mujer barriendo agua sangrienta por la puerta.

lunes, 6 de mayo de 2013

Fui a ver “Tierra Prometida” de Matt Damon

Hace unos días fui a ver “Tierra Prometida” de Matt Damon. La película está bien: me reí bastante porque tiene muchísimos errores en el libreto. Matt Damon actúa muy bien como empleado de una empresa productora de gas que se dedica al "fracking".


La historia comienza cuando el  llega a un pueblo en el este de los Estados Unidos para convencer a sus ciudadanos que firmen contratos  con su empresa, y comienza un conflicto con un profesor de bachillerato que es un león tusado, tiene un doctorado en física y sabe utilizar la internet para sacarle los trapos sucios a la producción de gas de los esquistos utilizando fracturas (o sea el maldito fracking que aterroriza tanto a los europeos).
Para colmo después llega un joven miembro de una ONG verde, que se dedica a meterle miedo a la gente con fotos de vacas muertas y fingiendo quemar una tortuga. Y si no fuera suficiente, le roba la mujer más hermosa del pueblo,  convenciéndola que Matt  es un desgraciado que viene a engañarlos y a derramar sustancias cancerígenas por todo el pueblo. Ya Matt la habia conocido el bar, se había emborrachado por su cuenta, había despertado en casa de la mujer y todo, y se quedó estupefacto cuando vio que lo habían dejado porque tenía un trabajo tan sucio.
 
En la película no lo explican muy bien, pero esos contratos los firman los dueños de tierras que también son dueños  de los derechos minerales. Esto no ocurre en Europa ni en otros países, donde el estado tiene los derechos y el dueño del terreno no recibe regalias. Pero la ley en los EEUU dice que el dueño de la tierra es dueño de todo (a no ser que lo venda). Esto crea un incentivo enorme para los agricultores y ganaderos, que tienen fincas y por lo tanto tienen derechos minerales que pueden valer un dineral.
No les puedo dar todos los detalles, porque si no la han visto vale la pena verla. Pero creo que es importante que entiendan que es un cuento inverosímil desde el punto legal y practico.
Por ejemplo, en la vida real el empleado de una empresa que quiere impresionar bien a los habitantes de un pueblo no se viste de granjero ni maneja un auto destartalado. La idea es dar una imagen profesional e indicar que es una empresa responsable. Y de ninguna manera se va a emborrachar y tener el puesto por mucho tiempo. Ni caerse a golpes con los matones del lugar. Ni de menos proponer bribas a un político local para que convenza a la gente que “voten por el fracking”. Pero cuando Matt Damon lo hace no queda mal, después de todo es una estrella de cine.
Cuando veo este tipo de película, donde conozco el tema muy bien, y el libreto es casi completamente falso, entonces me pregunto, ¿cuánto de lo que veo es verdad? Yo he visto muchísimas películas que me dejaron indignado. “En el nombre del padre”, “La casa de los espiritus”, y “Erin Brokovich” vienen a la mente. ¿Seran ciertas?
Ahora les voy a mencionar un secreto que no mencionan en “La tierra prometida”. El impacto más grave que tiene la industria cuando llega a un pueblo así no lo mencionan ni de lejos. Es lo que ocurre cuando los alquileres aumentan enormemente, el trafico se congestiona, las escuelas no tienen espacio, y la gente se acostumbra a vivir con mucho dinero. Después, cuando el producto se ha explotado y los pozos se han agotado, llega la parte fea. Si no han ahorrado el dinero o lo han invertido en algo que rinda, esos pueblos se convierten en fantasmas y se ven bastante feos. El proceso demora 30, 40, 50 años pero es imparable.
Yo creo que la mejor opción es dejar que trabajen y saquen el gas, pero que paguen bien y no molesten, que construyan caminos para que el pueblo no se congestione, y que construyan las escuelas que se necesiten. En cuanto al daño al ambiente, eso es un cuento – esa parte está reglamentada y el miedo al fracking es irracional.  
Los ciudadanos y los políticos de esos lugares que tengan gas, deben ahorrar una parte de lo que el gas paga, porque cuando se acabe van a tener que vivir de algo, y ser agricultores ya no les va a gustar.
---------
Si les interesa el tema, pueden leer esta entrada:

jueves, 2 de mayo de 2013

Epístolas a dos Españoles

No voy a escribir todavía sobre la golpiza que le dieron los Chavistas a los asambleístas opositores.
 
 
Los ánimos están muy malos y no quiero echarle leña al fuego. 
 
He estado ocupado escribiendo cartas a los diarios...aquí he copiado dos que están enlazadas, sobre la situación en Venezuela:
 
Esta se la escribí al Sr. Banestier, un periodista muy bueno:

"Sr. Bastenier Ud. escribIó una obra de arte, lo envidio. Yo viví en Venezuela, y pude ver a Chávez de cerca. No creo que el Chavismo haya sido nada en particular. Chávez se inventó sobre la marcha, y era mal gobernante. Pero tuvo una suerte enorme porque el precio del petróleo comenzó a aumentar vertiginosamente en el 99, y lo hizo hasta el 2012.
 



También se creó una leyenda: Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo. No lo veo tan claro, porque la mayor parte está en la Faja del Orinoco y tiene una calidad pésima. Este petróleo se extrae y se procesa con equipos que cuestan una enormidad. Pero este detalle lo conocen pocos. Y esto le ha permitido a Venezuela vender bonos y endeudarse. Son bonos basura, pero se venden. Chávez ha dejado otras deudas, por ejemplo los litigios con empresas, cuentas sin pagar que ascienden a miles de millones de euros, y una infraestructura diezmada por mal mantenimiento. Esto me dice que si existen ilusos en España que quieren un país chavista, van a tener que inventar algo para poder derrochar dinero.". 



Esta se la escribí a un chavista que estaba echando vainas en El Pais:
 
"Arturo Z me gusta su delicadeza: "feroz derecha caprileana". Eso le ha quedado bien. Creo que entiende el plan de Maduro y la directiva cubana para integrar a los dos países. Pero piense bien en el futuro...Raúl Castro ha concedido que el marxismo no funciona. Hoy día quiere que el pueblo cubano trabaje más duro y "por cuenta propia". El partido comunista cubano, como su hermano chino va en dirección al capitalismo. Pero fíjense en el detalle, los "comunistas" van a ser los gerentes, líderes políticos y generales. Alguien tiene que ocupar los puestos de la oligarquía, y por lo tanto les corresponde a ellos, los privilegiados que a veces son hijos de papi y mami, o los que han mostrado ser más sumisos. Por lo tanto si Maduro y el fascista Cabello sobreviven la tormenta, van a meterse en la cama con un grupo de gente muy interesante: ex marxistas desilusionados, hoy día pragmáticos y entrenados por la Stasi...son unos tipos geniales para darle la dirección hacia el fascismo a la Revolución Bolivariana. El comunista venezolano debe entender que está metido en un negocio, y que le irá mejor ser gerente".

lunes, 29 de abril de 2013

El túnel con diez mil cadáveres

Una vez un ruso me hizo un cuento acerca de un túnel en el cual habían enterrado los cadáveres de diez mil soldados alemanes. El túnel está ubicado entre la isla de Sakhalin y el continente asiático.

 
Esta isla está ubicada en el extremo este de la federación rusa, en el océano Pacifico, y al norte de Japón. El estrecho entre la isla y el continente mide 10 km de ancho, y el mar se congela en el invierno. El hielo hace que el transporte entre la isla y el continente sea bastante difícil, y esto llevó al gobierno soviético liderizado por Yosef Stalin a comenzar la construcción de un túnel ferroviario.
¿Dónde entro yo en todo esto? A principios de los 90, después de la caída de la Unión Soviética, la Federación Rusa anunció que quería desarrollar campos petroleros ubicados costa afuera al este de la isla de Sakhalin. Sin entrar en los detalles, para transportar el petróleo y gas desde la isla es bastante difícil porque el mar se congela a su alrededor. Esto me llevó a tener una discusión casual con amigos rusos en Moscú, que eran ingenieros en un instituto muy prestigioso. Durante esa conversación, uno de los  rusos mencionó:
“Una opción sería utilizar el túnel cavado por los alemanes”.
Yo le pregunte que túnel y que alemanes, y él me explicó:
“Después de la Segunda Guerra Mundial Stalin quería construir un túnel entre la isla y el continente. El proyecto tenía una fuerza laboral de más de veinte mil prisioneros alemanes, los cuales cavaron el túnel en condiciones inhumanas. Cuando la guerra coreana comenzó y los norteamericanos estaban llegando a la frontera china después de su éxito en Inchón, Stalin creía que después de atacar a los chinos seguirían e invadirían la Unión Soviética empezando con Vladivostok. No quería tener al ejército peleando con los norteamericanos con miles de prisioneros alemanes  a su espalda,  y ordenó matarlos a todos. Como estaban apurados, metieron a los alemanes en el túnel y volaron las entradas. Después queríamos utilizar el túnel para instalar un oleoducto pero las autoridades no nos dejaban mencionar su existencia. Oficialmente ese túnel no se cavó, y no existe. No se podía mencionar porque la Unión Soviética se vería muy mal por haber asesinado a más de diez mil prisioneros alemanes de esta manera, enterrados vivos”.
Yo le sugerí que el tema era delicado, y que no debía hablar más de eso. Más tarde recomendé a la empresa que tratara de hacer un trato con los rusos para desarrollar los campos y enviar el gas desde Sakhalin a Khabarovsk y a China. Pero la gerencia se negó a considerar mi plan.
Yo quería que se procediera con el proyecto, porque eso resaltaría el uso posible del túnel, y posiblemente permitiría revelar lo que había ocurrido. Imagínense el revuelo si de verdad hubiésemos llegado a abrir ese túnel y encontrado los cadáveres. Ese lugar puede ser la escena de una masacre parecida a la del bosque de Katyn, donde los soviéticos asesinaron a más de diez mil soldados polacos (foto del Guardian UK):
 
Como no he vuelto a Rusia, ni creo que pueda volver después de revelar la identidad real de Vladimir Putin, estoy escribiendo esto. Si lo ven en Rusia hagan lo que quieran con la información. No me gusta la idea de ver a rusos tratando de recrear la imagen de Yosef Stalin como un gran héroe Soviético sin entender que el hombre era un asesino de madre. El comunismo tiende a crear grandes mitos, resultado de  la propaganda del estado y el apoyo de fanáticos que proliferan por todos lados. Muchos de esos mitos son cuentos, y ayudan a esconder la realidad. Y esta realidad suele ser horrible.

viernes, 26 de abril de 2013

Mi primer viaje de compras en Miami

Casi todos conocemos a alguien que ha ido de compras en Miami. Cuando un país enriquece o se cree rico (normalmente porque su moneda es más fuerte en comparación con el dólar estadounidense), la media clase se embarca en dirección a esa ciudad, para ir de compras y a veces para visitar Disney World.

 
El aeropuerto de Miami es uno de los lugares más hostiles del mundo para los visitantes. Yo soy ciudadano del imperio desde hace mucho tiempo, y a mí me tratan mal. Me imagino que para los extranjeros pasar por inmigración y aduanas en Miami debe ser casi tan malo como salir de un país comunista. Pero una vez que ese calvario termina,  y uno se escapa para ir al hotel, o a la casa del familiar que lo esperaba, todo va bien.  Porque Miami tiene tiendas llenas de todo, y el precio es fenomenal.
Yo creo que la gente que va a Miami de compras  no se preocupa tanto por el precio, más bien se preocupan del método que pueden utilizar para que no se lo roben cuando llegue a la aduana de su país, o que no le cobren un impuesto aduanero obsceno como el que me cobraron a mi por un televisor Grundig gigante, tipo Pal-N a todo color,  que llevé a Buenos Aires en el 1980 para poder ver la copa mundial de fútbol (que yo sabía Argentina iba a ganar por ser telepático).
Me estoy distrayendo. En realidad mi primer viaje de compras a Miami fue bastante insólito. Primero debo contarles que al llegar a Estados Unidos desde España fui a vivir a un pueblecito judío en los suburbios de Nueva York.
Cuando yo estaba en España les decía a los muchachos en el campamento de refugiados donde estaba (que quedaba en la Casa de Campo pero hoy día es un zoológico) que yo quería ir a Estados Unidos, meterme en el ejercito, y viajar a Viet Nam para ayudar a defenderlos de la amenaza comunista.
Pero al llegar a Nueva York, como todos mis compañeros de colegio eran judíos entonces decidí que me metería en el ejército israelí para matar palestinos.
Para que no piensen que soy un psicópata buscando excusas para matar a alguien, en aquella época había vivido en Cuba, después en España donde todavía se veían los veteranos de la Guerra Civil sin piernas. Y en Estados Unidos donde se considera normal arreglar las cosas a tiros. Por lo tanto me parecía que matar a alguien era un acto natural que uno hacia para imponer sus ideas políticas. Que quede claro que ya esa pasé esa fase y por suerte no llegué a matar a nadie antes de que me curara de esa locura.
Me estoy distrayendo otra vez. El caso es que eventualmente mi mamá vino de Cuba con mi hermana y yo viajé desde Nueva York a la Florida para vivir con ellas. Yo había estado trabajando en un campo de golf y tenía dinero ahorrado, pero eso no duró mucho después de que alquilamos un departamento con primero, último y un mes de seguridad más el depósito del teléfono, la electricidad, y algo de comer hasta que mi mamá cobrara su primer sueldo.
Ese primer mes fue durísimo: no teníamos muebles, recuerdo que compramos una cama y teníamos una colchoneta que poníamos en el piso. Para comer, el suelo. No teníamos un despertador, ni cortinas, y todo estaba contado para que durara exactamente al día que mi mamá pudiese cobrar su primer sueldo.
Pero eventualmente llego el día feliz y mi mamá decidió que era el momento de comprar carne.  Nosotros estábamos en una condición bastante rara, éramos cubanos pero vivíamos en Fort Lauderdale. Y en aquella época Fort Lauderdale era un pueblo pequeño. Podíamos ver vacas en la Avenida 9 del South West.  Alrededor de la carretera 441, donde hoy vemos la parte más vieja de Plantation, era la frontera de la civilización humana. Donde hoy están esos clones de suburbios donde viven casi todos era tierra incógnita. Y lo digo de verdad. Esos lugares no existían en el mapa. Se llamaban “el pantano” y no entraban ahí ni los indios seminoles.
 
Entonces como Ft Lauderdale era bastante exclusivo mi mamá decidió que para poder comprar la carne bien barata  nos iríamos en el bus público hasta Miami, para comprarla en  una carnicería cubana en la Calle 8.
Yo no me recuerdo bien del viaje de ida, ni de la compra de la carne, porque todo eso me parecía cosa de mujeres y yo solamente había ido para cargar la carne en el viaje de vuelta.
Mi mamá se entusiasmó mucho cuando vio los precios. Aparte de eso había llegado de Cuba hacia unas pocas semanas y no había comido un buen corte de carne legal en muchos años (en Cuba comíamos carne de la buena comprada en el mercado negro, pero eso podía ser peligroso como lo aprendió mi tía al ser encarcelada por llevar un bulto de carne del mercado negro). La vieja  decidió que íbamos a comer carne y en cantidades enormes. Creo que compró casi 10 kg (22 libras para los del imperio). Hizo que se la picaran en carne molida, en bistecs, y también en pedazos para hacer carne con papas.
Pero teníamos un problema. Esa carnicería entregaba la carne envuelta en papel, y a mi mamá no se le había ocurrido comprar una bolsa grande para llevar las compras. Eso no la paró, la mujer iba a comer carne como sea. La compró, y me dio una bolsa de papel grande llena de carne, cada pieza envuelta a su vez en papel.
Tuvimos suerte, el bus llego rápido, y después tomamos una conexión a un bus que subía por la Carretera número 1. Lo jodido fue que la Carretera número uno tenía una cantidad de semáforos increíble.
Yo estaba sentado muy contento con mi bolsa de carne cuando empecé a darme cuenta que la sangre que salía de la carne se estaba filtrando y caía en el bus. La gente me miraba con la cara rara, y entonces me di cuenta que mis pantalones también estaban manchados de sangre.
Esto llevó a una conferencia familiar, y mi mama decidió que sacaríamos algunos paquetes y cada uno cargaría uno en sus manos. Esto no funcionó muy bien, y gradualmente el papel se mojó de sangre, y se desmoronó. Nos sentamos en la parte de atrás, donde podíamos chorrear sangre más tranquilos. Pero la gente nos miraba y nos miraba. Y como algunos subían y después se bajaban, y otros pasajeros subían y saltaban del susto al ver tres personas chorreando sangre en el bus, creo que si hubiesen existido los teléfonos móviles  y  la  internet hubiésemos sido los protagonistas de un video viral en YouTube.
Eventualmente llegamos a la Calle 17 en Fort Lauderdale y nos bajamos. Ahora teníamos que caminar desde la Carretera 1 a la casa, pasando por el frente del hospital. Esto preocupó a mi madre mucho porque no había estado allí mucho tiempo, y no quería que la gente pensara que nosotros éramos unos salvajes que andábamos por la calle chorreando sangre. Pero no teníamos otra manera de ir, así que fuimos lo más rápido posible. Yo decidí que ya nada tenía remedio y me colgué los bistecs de los hombros.  Ya no me importaba que chorrearan sangre sobre mi camisa.
Y así corrimos y caminamos lo más rápido posible hasta llegar al apartamento. Al llegar mi mamá  estaba histérica de la risa. Creo que poder comprar carne para varios meses, haberla traído  en el bus donde todo el mundo nos veía chorreando sangre, y haberlo logrado sin ir presa era una proeza enorme para ella. Entonces me di cuenta que ella todavía no  estaba en Estados Unidos del todo, y creía que estaba en Cuba. Ese fue mi primer viaje de compras en Miami.

miércoles, 24 de abril de 2013

Los viajes en balsa y los neandertales

Cuando era un niño leí un libro sobre el viaje de la balsa Kon Tiki, escrito por el noruego Thor Heyerdahl. La teoría de este señor era que los polinesios de las islas del Pacifico eran descendientes de indígenas del Nuevo Mundo. Para probarlo en 1947 fue a Perú y construyó una balsa, en la cual viajó  junto con cinco tripulantes desde el Callao hasta Raroia, en las islas Tuamotu . El viaje de 6900 kilómetros tomó  101 días (tomen nota los cubanos).
 
Por algún tiempo todo el mundo se creyó la teoría del Sr Heyerdahl, incluyéndome a mí. Era una teoría muy prestigiosa hasta que se descubrió como analizar el ADN humano, y esto le dio un golpe de gracia.
El análisis del ADN humano muestra con bastante certeza que todos los seres humanos descendemos de un grupo de personas que vivían en África hace unos 50 a 60 mil años. Lo último que he leído es que cuando salimos de África nos mezclamos con Neandertales  que ya vivían en el Medio Oriente. Un grupo viajó hacia el este por el sur de Asia, y se mezcló a su vez con primos de los Neandertales llamados los Denisovanos (sus restos fueron encontrados en una cueva en Siberia llamada Cueva de Denisov). Esta gente que tiene ADN humano, Neandertal y Denisovano son los nativos de Nueva Guinea.
Estudios de ADN y de arqueología confirman que este grupo viajó desde Asia  hace alrededor de 50 mil años.  Otro grupo llegó a Australia. Imagínense, aún en aquella  época ya sabíamos construir balsas y cruzar el mar. Que aventureros eran, no tenían ni menor idea de lo  que verían al llegar al otro lado, pero de todas maneras  se montaban en sus balsas y salían a explorar.
El grupo que se convertiría en la gran mayoría de la humanidad se quedó en tierra firme, en Asia y Europa, y después viajaron a las Americas. . Ese grupo se mezcló con Neandertales pero no siguió hacia el este hasta más tarde. Hoy día son los Chinos, Europeos, Belgas,  Árabes, Persas, Indios, y Polinesios…o sea casi todo el mundo que no es del África subsahariana.
La teoría de Heyerdahl estaba equivocada, los polinesios son descendientes de asiáticos via las islas indonesias. Los indígenas de las Americas son descendientes de los asiáticos tambien, pero de un grupo diferente que vivía mucho mas al norte, en lo que hoy dia es Siberia.
Todo esto lo lei en varias revistas y en libros. El mapa que está debajo es de un artículo en nature.com llamado “ Learning about human population history from ancient and modern genomes” por  Mark Stoneking y  Johannes Krause:
Heyerdahl estaba bastante equivocado. La historia era mucho más complicada de lo que él se imaginaba. Hoy día se está viendo una historia de la humanidad de antaño muy  interesante, y supongo que en 50 años se va a saber mucho más.
En cuanto a religión tiene que ver, los  Bautistas Norteamericanos van a tener que cambiar su “Biblia del Rey Juan” o si no admitir que no es  un libro literal,  como ya lo hizo la iglesia católica.
Esto prueba que los seres humanos podemos viajar muy lejos si estamos bien preparados para hacerlo, y también que podemos estar equivocados en nuestras creencias, hacer un viaje larguísimo para probarlas,  y  darnos cuenta que no llegamos a ningún lado en particular.
Una gran parte de la raza humana es parte homo sapiens y una pequeña parte Neandertal.  Otros son parte homo sapiens, parte Neandertal, y parte Denisovanos.  Los  racistas  van tener que cambiar sus teorías, y van decirnos que están orgullosos de ser mestizos,  y ya no pueden echar cuentos de lo superiores que son, porque  este señor es probablemente el  homo sapiens más puro: